Se busca… pero solo para echarse unas risas.
Un bandolero de Santa María apuntando directo al público, con más peligro en el cuplé que en la flecha.
El cartel imita los viejos “wanted” del oeste: tipografía envejecida, tonos tierra y recompensa en pesetas. Pero aquí el botín son aplausos y el atraco se comete a base de compás.
Para quien disfruta del Carnaval más canalla, el de barrio y gracia rápida. Divertido, reconocible y con mucho arte.
Cómodo, resistente y listo para salir a la calle.
No es solo un gymsack: es una orden de busca y captura… por carcajadas.




